
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Hallo, wo bin ich?

martes, 28 de septiembre de 2010
Despedidas, comienzos y recuerdos
miércoles, 1 de septiembre de 2010
la vaga se va....
Hoy es el primer día en mucho tiempo que me he levantado y no he mirado las alertas de infojobs, periodistas... que me llegan al email. Porque resulta, que de vez en cuando, las cosas salen. Eso sí, como siempre, a su manera.
Hace un año vi un máster muy interesante pero decidí esperarme otro curso para intentar conseguir una beca para el máster y porque, en ese momento estaba disfrutando de lo que consideraba una buena oportunidad laboral. Así que ya, de cara al curso 2010-2011 mandé los papeles del máster.
A últimos de julio de este año, me avisaron del máster comentándome que "in your case the final decision on the admission has not been taken yet". Y que el 31 de agosto se pondrían en contacto conmigo. Es decir, que no tenía plaza a menos que otro alumno decidiese que no merecía la pena pagar el máster y lo rechazase.
Mientras las vacas asturianas mitigaban mi frustración opté por seguir buscando másteres interesantes. Y en el caso de no encontrar ninguno fuera, quedarme en España haciendo un MBA mientras intentaba que saliese algún trabajillo.
Dicen que quien busca, encuentra. Así que encontré varios pero sólo de uno estaba el plazo abierto (el resto tenía que esperarme hasta el spring semester, que era otra opción). Mandé todos los papeles, a falta de la carta de recomendación académica, imposible de conseguir en el mes de agosto (¿qué profesor mira el correo en agosto?). Finalmente, conseguí una contestación: tres líneas mal escritas en inglés. Desde la secretaría del master me pidieron que el profesor escribiese más y le mandase directamente a ellos el email. Como los milagros sólo ocurren una vez, el profesor optó por ignorarme. Ayer terminaba el plazo.
Y cuando sobre las ocho de la noche iba a buscar a mi nuevo compañero de jogging iba yo pensando "vaya mala suerte que tengo. De un máster me dijeron que no en julio, del otro me lo van a decir ahora.... ¿Cuál tendrá que ser mi nuevo plan? Porque trabajo poco hay (aunque ya el mercado va moviéndose) y mi intención era seguir formándome.
Justo sobre esa hora entraban en mi correo dos emails con la confirmación que me habían aceptado.
El 30 de septiembre tengo que estar en Leipzig. Y el próximo año (es un máster de dos años) en Wroclaw, que no, no es Varsovia sino Breslavia.
Asi que, sólo tengo que decir que ¡me voy a dar envidia a los blancos alemancitos con mi rico moreno asturmadrileño!
lunes, 12 de julio de 2010
Reflexiones mundiales y globalizadoras (I)

Yo no siento mucho los colores. Quizá sea porque siempre me ha in
vadido el sentimiento europeísta o porque no creo en las fronteras. O porque al ver cómo muchos extranjeros se lanzan
a las calles galardonados con las insignias de este país me pregunté el porqué salen a celebrar la victoria de un país que, aunque les ha acogido, no les considera parte del mismo. O porque me choque ver a jóvenes que defienden, con uñas y dientes, unos colores a pesar de que no conocen su historia. O porque me sorprenda que personas que no sienten amor por su país, cojan una bandera o que vean un partido de fútbol cuando nunca han apoyado a su selección (o nunca han visto el fútbol). Pero al fin y al cabo, esto es España, un país que a la mínima se encuentra dividido pero que no duda en comprarse una bandera y salir a la calle a celebrar una gesta, que histórica o no, cada cuatro años se repite un
país del mundo: ganar un mundial de fútbol.
Yo nunca he entendido muy bien este sentimiento patriótico de un día ni de unas horas. Puedo no sentir unos colores y ser reacia a cualquier tipo de nacionalismo en un mundo en el que las nacionalidades están mezcladas, en el que unas pocas horas puedes volar a otro punto del planeta. Pero no puedo dejar de ale
grarme que España gane, que la selección española se alce con una merecida, y justa, victoria. Y que un grupo de deportistas con un mismo objetivo, ganar el Mundial de fútbol, lo hayan conseguido a través del quid pro quo del fútbol: entretener y divertir. Y que este grupo de personas me representen.
Estas personas que al marcar un gol o celebrando la victoria se han acordado de sus compañeros que ya no estaban. Es este el país en el que nací, que me educó y en el que están las personas más importantes para mí. Éste es el país de mi idioma y cultura.
Hoy voy a salir porque ha ganado un equipo que ha demostrado que estaba unido, que ha jugado disfrutando y sabiendo lo que hacía y que a pesar del juego sucio del rival, que se ha dedicado a crear un campo de lucha en un terreno de juego, ha seguido insistiendo en eso que les hace grandes: han seguido luchando con sus inofensivas armas, con su buen fútbol y su unión para lograr su objetivo. Y lo han conseguido. A pesar de todos los obstáculos. La balanza de la justicia se ha inclinado hacia el lado correcto.
Y hoy espero, que este triunfo se celebre igual que se ganó: con deportividad y sin olvidar que al final, españoles, holandeses, suizos, chilenos, guaraníes, portugueses, alemanes somos iguales. Que la victoria ha sido en un campo de juego y que no importa contra quién se haya ganado, sino el cómo. Porque hoy, al igual que hace una semana, sigo creyendo en la globalización. Aunque hoy también creo en este equipo que representa mi país. Y a lo mejor, quien sabe si al final sí que soy un poco patriótica.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Volviendo...
Las razones de porqué tomé la decisión son las siguientes:
- El lunes sufrí una amenaza de muerte: y todo por manifestar una simple opinión. Hace unos días tuve este diálogo con una amiga:
o Amiga: voy a comprarle a tu amigo (es decir, su novio) una taza de Bob Esponja
o Yo: ¡Si no tienes ni un duro! Y además, tiene 25 años, ¿para qué quiere una taza de Bob Esponja?
El lunes quedé con mi amiga, que como ha conseguido trabajo, estaba buscando desesperada la taza de Bob Esponja. Me dijo literalmente “tu amigo te va a matar porque ya no quedan tazas de Bob Esponja y sabe que el otro día no me dejaste comprársela”. Conseguimos un tazón pero la amenaza seguía latente.
Ayer me retiraron la amenaza. ¡Le gustó el tazón y un imán para la nevera (que elegí yo)!.
- El lunes casi me atropella un coche: y casi significa “gracias a que el coche no aceleró mucho al arrancar y pudo parar”. Como no aprendo, ayer volví a sufrir otro intento de muerte por atropellamiento pero ya con menos peligro.
- Ayer recordé que aún no he explicado en qué se parece el volleyball y el francés.
- Además, casi sufro un apaleamiento por parte de mis compañeros de francés al ser la líder de opinión. Voy a explicar la situación.
o Ancedentes: Profesora de francés quiere hacer examen antes de Semana Santa. Alumna (yo) se va la semana de antes a Londres.
o Diálogo ocurrido durante el día de ayer delante de toda la clase:
§ Profesora: A ver Ana, ¿qué día tengo que poner el examen?
§ Yo: El 30 de marzo, que ese día ya he vuelto
§ Profesora: No, ese día no hay clase. Asi que, antes.
§ Yo: La semana de antes no estoy, tendría que ser el 16-18
Se empiezan a escuchar quejas por la clase
§ Profesora: Vale, pues el 18.
Clase mira mal a Ana: por su culpa se ha adelantado el examen
o Conclusión: Ana teme que a la salida la peguen y ya nadie quiera volver a tomar una caña con ella. Asi que, retraso mi salida del centro lo máximo posible. Finalmente, no hay apaleamiento.
- En unos días volveré a ser parada (creo que en este caso hasta me alegro) y mientras llega ese día me voy a Londres y a Nueva York. Tendré que comenzar a relatar mis últimos días en Mordor.
- Por supuesto, existían muchas más razones… pero no las recuerdo.
Asi que tras este breve post, mañana más.
miércoles, 27 de enero de 2010
Recordando Auschwitz

Hoy, 27 de enero de 2010, se celebra el 65 Aniversario de la liberación del mayor campo de concentración alemán durante la II Guerra Mundial, el campo de Auschwitz. Coincidencias del destino, hace dos días empecé a leerme 'He sobrevivido al infierno', en el que el polaco Tadeusz Sobolewicz narra su vida en éste y otros campos de concentración.
"¿Coincidencia? Noo", pensará más de uno y con razón. Siempre he sentido una atracción fatal por este tema que engloba principalmente el ámbito de los campos de concentración nazi pero también otras atrocidades como la cuestión de los desaparecidos en Argentina. En definitiva, no puedo evitar interesarme por ese momento en el que el ser humano lleva hasta tal punto la maldad como para aplicar distintas técnicas, formas de deshumanizar a otra persona, exactamente igual que él. No me voy a poner a hablar de la maldad humana ni de todas las atrocidades que se han cometido y se siguen cometiendo. Simplemente quiero hacer hincapié en como diariamente se nos olvida que lo que el ser humano es capaz de crear y nos olvidamos que la g ente ha sufrido. Del dolor que no dura, que deja de existir.
Hace unos días, y esta vez sí que se puede llamar coincidencia, una compañera dijo a otro que se había acercado a nuestras oficinas y era la primera vez que pasaba por aquí. "Esto es como Auschwitz". ¿Cómo Auschwitz pensé? ¿Está comparando esto ( un edificio en un polígono industrial donde no hay nada) con Auschwitz? Ya sé que muchas veces pecamos de exagerados pero, ¡por Dios, a nadie se le ocurre hacer esas comparaciones! Y entonces, totalmente indignada, recordé.
Yo no he estado viendo Auschwitz pero sí en otro campo de concentración. Uno muy pequeñito cercano a Munich, el de Dachau. Ahí no hubo grandes masacres y nunca se utilizó la cámara de gas. Sin embargo, si que usaron el crematorio. Sí que salió ese característico olor que tiene la carne humana cuando se la quema, ese humo negro de las cenizas…
Como Auschwitz, Dachau se ha convertido en un centro turístico. Pagas una entrada, te dan un audio guía, visitas el museo y recorres el campo. Todo el campo. Con sus monumentos, sus barracones y su crematorio. El problema es que durante la visita nos olvidamos en donde estamos, no nos damos c uenta que ahí se perdieron muchas vidas, muchas esperanzas, que ahí se eliminó la inocencia y que muchas personas, como nosotros, no pudieron salir por esas puertas desde donde, irónicamente, nos despide la ya famosa inscripción "Arbeit macht Frei" (el trabajo hace libres). Y se nos olvida que en esa misma sala murieron millones de personas simplemente porque a otras se les antojó. ¿Cómo es posible que durante la visita a un lugar de exterminio, de aniquilación, de eliminación de seres humanos haya personas que se pongan a reír y a, por ejemplo, meter la cabeza en los hornos para tener una fotografía que luego enseñar a sus amigos? ¿Cómo es posible hacer el tonto en un lugar que aún conserva el olor de la muerte? En mi caso, no veréis ni una fotografía de esos hornos, de esas salas que representan más que muchos libros y teorías. Yo, que suelo ir siempre con una sonrisa en la cara, no fui capaz de sonreír durante mi visita.
No me malinterpretéis. No quiero ni busco que se recuerde todo el día a todas horas el dolor y el sufrimiento. Olvidar es lo lógico, lo humano y lo que hay que hacer. El dolor, como todo, también pasa. Y la vida es muy corta para estar pensando contínuamente en lo malo. Pero si que deberíamos actuar con respeto y recordar para qué y porqué estos símbolos siguen en pie.
lunes, 11 de enero de 2010
nieve
A las 6 de la mañana (o realmente algo más tarde cuando ya era consciente de ello) dicen por la radio que en el sur de Madrid, llámese zona de Getafe estaba nevando aún (más tarde comprobé que esto era falso). Conclusión: media vuelta y a dormir un poco más. ¿Para qué arriesgarse a ir pronto si iba a ser imposible llegar antes de las 10?
Algunos (bastantes) boletines más tarde, y pensando en llegar a Getafe para coger el autobús de las 10:05 (ya os he hablado en más de una ocasión de esta línea de autobús que debería tener su propio blog), salgo de mi casa hacia las 8,10h. 1hora y 55 minutos antes. Con tiempo. Minutos antes, anuncian en la radio: "los trenes de cercanías están sufriendo una demora de 10 minutos debido a las condiciones meteorológicas" (sic. Tradución: sal pronto de casa que los trenes tardan 20 minutos más.
A las 8:25h me subo a un vagón de un tren con destino a Chamartín que sale de la vía 2, pensando que no me da tiempo a coger el tren que tengo enfrente, en la vía 5. Intento subir, como siempre, al primer/último vagón. Imposible. Avanzo hacia otro en el que mejor o peor consigo no ser aplastada. Me encuentro allí con una conocida. Me dice que lleva desde las 8:14h metida en ese tren y que debería haber salido a las 8:19. Sigue subiendo gente. Me siento atrapada. Sube más gente. Miro la hora: 8:40h. Sube más gente. Sigo mirando el reloj... 8:53h sale el tren. ¡Yujuuu!!!
Durante el camino, a las 9:15h hablo con una compañera que había intentado coger el bus en Getafe de las 8:15 y acababa de entrar por la puerta. Me cuenta que la carretera estaba totalmente congelada y el bus casi no podía pasar. ¿Llegaré yo algún día?
Afortundamente consigo superar la parte difícil: llegar a Atocha, cambiarse al tren que va hacia Parla (y que llegue pronto). Que ese tren, por una vez, no se pare y que me deje en Getafe Centro antes de las 10:05.
Con algún que otro susto al sentir cómo el tren pierde velocidad en medio de la nada, varios sprints y aún sin creerme la suerte que tengo, consigo llegar al bus de las 10:05(estoy segura que salió varios minutos más tarde).
Cómo consiguió el señor conductor dejarnos sanos y salvos en la puerta del curro es un misterio que aún tengo que resolver. Como he comentado varias veces, trabajo prácticamente en Mordor, en un paraje inhóspito cerca del Nassica y por ello, hay un tramo de carretera por el que no pasa nadie. Sólo el bus que une Getafe con esa zona. En definitiva: carretera con hielo y más hielo.
Una vez vuelvo a pisar suelo firme me doy cuenta que iban en ese autobús muchísimas caras conocidas, entre ellas una compañera que me comenta que no había pasado ni el bus de las 9 ni el de las 9:15 asi que casi todos llevaban casi una hora en la parada esperando.
¡Menos mal que me salió bien la jugada! ¡He sobrevivido!